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Cómo Crecer en Su Relación con Jesucristo

Una relación con Cristo inicia con lo que la Biblia llama el “nuevo nacimiento.” Este término se refiere al momento cuando Usted decide apartarse del pecado para poner su fe y confianza en Cristo. Pero en nuestra relación con Cristo, “nacer de nuevo” es solamente el principio. Así como un bebé recién nacido debe crecer, nosotros también debemos procurar crecer en nuestra relación con Cristo.

Hay mucho que decir sobre este tema de crecer en Cristo, pero hoy quiero enfocarme en algo sencillo, pero que muchos Cristianos muy frecuentemente olvidan — una vida devocional diaria disciplinada.

Así como comer y hacer ejercicio ayudan a un niño a crecer, o el sol y el agua causan que una planta crezca, así también es necesaria una vida devocional para que el Cristiano crezca.

¡Devocionales diarios y personales son una clave certera para crecer en nuestra relación con Cristo Jesús!


En cierta ocasión, Billy Graham dijo, “Nada puede tomar el lugar de una vida devocional diaria con Cristo. Tu tiempo de quietud, tu tiempo de oración, el tiempo que pasas en la Palabra de Dios, es absolutamente esencial para una vida Cristiana feliz. No es posible que seas un Cristiano feliz, dinámico y con poder sin caminar diariamente con Cristo.”

Entonces, ¿qué implica tener una vida devocional diaria exactamente? Basándome en lo que encontramos en Las Escrituras, me gustaría presentarles tres cosas que deberíamos hacer tanto en la mañana como en la noche.


1. Pasar tiempo leyendo la Biblia.

Vemos un ejemplo de esto en Salmo 1:1-2 donde leemos, “Bienaventurado el varón...que en la ley de Jehová [la Biblia] está su delicia, y en su ley [la Biblia] medita de día y de noche.” Más adelante en este capítulo leemos que la persona que hace esto (meditar en la ley de día y de noche) prosperará.

Josué 1:8 dice, “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”

En el Nuevo Testamento, vemos que Jesús sabía Las Escrituras tan bien que se las pudo recitar de memoria a Satanás cuando fue tentado en el desierto. Luego, en el libro de los Hechos, los discípulos citan Las Escrituras de memoria en sus sermones.

La Biblia es el manual que Dios nos da sobre cómo vivir la vida. Es un mensaje directamente de Él para nosotros, y este libro es tan importante que traductores valientes como William Tyndale estuvieron dispuestos a ser quemados en la estaca para que Usted y yo pudiéramos leerlo. Nunca demos por sentado el tener este regalo.


2. Pasar tiempos en oración diariamente.

1 Tesalonicenses 3:10 dice, “orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe.” En otras palabras, Pablo y Silas oraban por los demás dos veces al día. Él confirma esto de nuevo en 1 Timoteo 1:3. Daniel oraba tres veces al día, como vemos en Daniel 6:10. En el evangelio de Lucas, la profetisa Ana oraba y adoraba dos veces al día.

Jesús conocía de la importancia que tiene la oración y por eso leemos en Marcos 1:35 que Jesús se levantaba temprano para orar y en otras escrituras leemos que también oraba de noche, en ocasiones hasta toda la noche.

Jesús amonesta a los creyentes a encerrarse en el “armario de oración.” Ciertamente, es allí en donde el creyente encuentra poder. La oración es simplemente un tiempo para compartir su corazón con Dios—un tiempo para compartir sus cargas, pensamientos, deseos, acciones de gracias, y alabanzas con Él.


3. Pasar tiempos adorando y cantando.

Efesios 5:19 y Colosenses 3:16 hablan acerca de cantar “Salmos, Himnos y cánticos espirituales.” Leemos que cantar acerca de Cristo y para Cristo debe formar parte de nuestra vida cotidiana.

Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y echados en prisión, ellos alabaron al Señor con cánticos. Cuando David cuidaba las ovejas siendo un jovencito, estando allí solo él cantaba al Señor. Cuando los hijos de Israel se reunían en ocasiones especiales, ellos cantaban al Señor todos juntos.

No necesitamos ir muy lejos para ver la importancia de cantar en la Biblia, el Libro de los Salmos está lleno de alabanza.

La Biblia nos dice que el cielo está lleno de alabanza continuamente.

Piense en esto por un momento. El mismo Jesús que creó el mundo, que muríó en la cruz y que ahora estea sentado en el mismísimo trono Celestial, Él desea escucharle alabar. El mismo Jesus ante el cual toda rodilla se doblará y que toda lengua confesará que es Señor, ¡quiere oírle cantar!

¡Cuán grande honor es esto! Que podamos hacerlo parte de nuestra vida diaria.



—Josiah Alway

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